Seamos sinceros: estudiar con el celular al lado es una relación complicada. Lo usas para buscar una palabra, calcular algo, revisar una clase, guardar una nota o buscar un artículo… y cinco minutos después estás viendo Instagram, respondiendo WhatsApp o entrando “solo un momentico” a TikTok. Y luego aparece la pregunta: ¿El celular realmente me ayuda a estudiar o me está quitando concentración? La respuesta no es simplemente “sí” o “no”.
Tu celular puede ser una herramienta… y también una distracción
El celular no es automáticamente malo para el aprendizaje. De hecho, una investigación sobre aprendizaje móvil muestra que los dispositivos pueden utilizarse para apoyar experiencias educativas y mejorar los resultados de aprendizaje cuando se integran de manera adecuada. Un metaanálisis publicado en 2025 analizó 253 estudios y encontró efectos positivos del aprendizaje móvil sobre las ganancias de aprendizaje, aunque con bastante variación entre contextos. Es decir, utilizar el teléfono para aprender no es una mala idea. El problema aparece cuando la actividad académica y la actividad recreativa empiezan a competir por tu atención.
¿Y qué pasa cuando empiezas a mirar el celular cada cinco minutos?
Aquí la historia cambia. Un metaanálisis publicado en 2025 reunió 27 experimentos aleatorizados con 2.245 participantes y encontró que la distracción producida por el teléfono durante actividades de aprendizaje tuvo un efecto negativo de tamaño medio sobre la recuperación inmediata de la información. El efecto fue todavía más marcado cuando la distracción ocurría durante una clase o conferencia. En palabras normales: puedes estar físicamente frente al material y mentalmente en otro lado. Cada vez que pasas de una lectura a un mensaje, de un mensaje a Instagram y de Instagram de vuelta al documento, estás obligando a tu atención a cambiar de tarea. Y estudiar bien necesita algo que el celular puede complicar bastante: mantener la atención suficiente tiempo sobre una misma cosa.
"No siempre necesitas menos tecnología. A veces necesitas menos interrupciones."

Pero hay algo todavía más curioso: ni siquiera tienes que usarlo
En 2017, Adrian Ward y sus colegas estudiaron precisamente qué ocurre cuando el smartphone simplemente está cerca. En sus experimentos, encontraron que la presencia del propio teléfono podía relacionarse con una menor capacidad cognitiva disponible, incluso cuando las personas no estaban interactuando activamente con él. Los efectos fueron mayores entre quienes tenían mayor dependencia del smartphone. Esto no significa que tener un celular sobre la mesa automáticamente arruine tu estudio. Pero sí deja una idea interesante: a veces la mejor forma de evitar una distracción no es resistirla, sino quitarla de tu campo de atención.
Y las notificaciones… ¿de verdad distraen tanto?
Sí hay razones para tomarlas en serio. Ya en 2015, Stothart, Mitchum y Yehnert encontraron que recibir una notificación del celular podía perjudicar el rendimiento en una tarea que exigía atención, incluso cuando la persona no respondía ni utilizaba directamente el teléfono. Y una investigación publicada en 2026 volvió a estudiar este fenómeno con notificaciones similares a las de redes sociales. Sus resultados encontraron una ralentización transitoria del procesamiento de aproximadamente siete segundos, relacionada con características como la relevancia percibida de la notificación y los hábitos de interacción con el smartphone. Por eso ese pequeño sonido que parece insignificante puede terminar siendo más costoso de lo que parece.
Una regla sencilla para estudiar con el celular
Antes de comenzar una sesión, pregúntate: “¿Para qué necesito el celular durante esta hora?” Si la respuesta es: “Para usar la calculadora y revisar un PDF”. Perfecto. Pero si termina siendo: “Pues… por si alguien me escribe”. Ahí probablemente vale la pena dejarlo lejos 😳.
"El celular no tiene que desaparecer de tu vida universitaria. Tiene que dejar de decidir dónde va tu atención."
Entonces, ¿celular sí o celular no?
La investigación no apunta a una respuesta tan simple como “el celular es malo para estudiar”. El panorama es más interesante. El aprendizaje móvil puede ser útil cuando el smartphone se utiliza como una herramienta educativa. En cambio, la multitarea, el uso problemático y las interrupciones constantes están relacionados con peores resultados académicos y con dificultades de atención y aprendizaje. Entonces, quizá la pregunta correcta no sea: “¿Debo estudiar con el celular?” Sino: “¿Estoy usando el celular para estudiar o estoy usando el estudio como excusa para mirar el celular?” Ahí cambia todo.
La idea para quedarte hoy
La próxima vez que tengas que estudiar, prueba una sesión diferente. Pon el celular en modo concentración. Abre únicamente lo que necesitas. Estudia durante un bloque definido. Y cuando termines, revisa tus mensajes, redes o notificaciones. No se trata de estudiar desconectado del mundo. Se trata de que durante un rato, tú decidas dónde poner tu atención.

